La historia comienza en noviembre de 2004, Hans Brochner, propietario de varios hoteles en Copenhague (entre ellos el Park Hotel) recibió una llamada de Volkswagen. Nadie sabe qué cara se le quedó a Brochner cundo los alemanes de la multinacional le preguntaron si no le importaba cerrar su hotel durante un tiempo para hacerle unas reformas. Eso sí, gratuitas.

Dicho y hecho, Brochner se lanzó a la aventura y, justo antes de Navidad las seis plantas del Park Hotel quedaron completamente vacías. Afortunadamente, en enero del 2005, Brochner volvía a formar parte de la dirección del hotel junto con el equipo de Volkswagen. Las condiciones del retorno del hotel a su dueño inicial fueron dos: en primer lugar, el Park Hotel se había transformado en el Hotel Fox, cuyo nombre tenía que perdurar.
La segunda condición fue que los antiguos precios de las habitaciones debían conservarse. Sólo había un problema; las 61 habitaciones estaban vacías y pintadas todas en blanco. Fué así como un equipo de 40 jóvenes agrupados en 21 artistas y procedentes de 13 países de todo el mundo se desplazaron a la capital danesa para dejar su huella en el que sería el futuro Hotel Fox. Actualmente, este edificio es, a parte de un hotel, un espectacular museo de arte moderno. Artistas de Alemania, Dinamarca, Francia, Inglaterra, Italia, España, EE.UU., Suiza, Noruega, Japón, Venezuela, Brasil y Austria, dejaron ir su creatividad e incrustaron en las paredes y muebles de las habitaciones auténticas obras de arte inspiradas en el arte oriental, el manga , el cómic, hadas y formas abstractas entre otros.

Éste es el valor añadido del Hotel Fox, una obra de arte individualizada en cada habitación. Una habitación que, sin duda, sus huéspedes recordaran durante mucho tiempo.
Las habitaciones del hotel suelen ser dobles y lo que varía es el tamaño. Así pues, los distintos tipos son extra-large, large, medium y small, normalmente éstas últimas son individuales pero las habitaciones no son el único espacio decorado, todo el hotel es una verdadera exposición de arte, incluidos los espacios de ocio como la terraza y el bar. Ademas se pueden visitar espacios modernísimos como el Estudio Fox, un edificio destinado a la investigación creativa y el Club Fox, una discoteca de diseño.
Sin duda, se trata de una idea muy original y de una campaña publicitaria que con el paso del tiempo perdurará, del mismo modo con el que lo hacen todas las obras artísticas.
Algunas de las habitaciones del Hotel Fox.
Los invito a visitar el sitio web de Hotel Fox, y a ver el video del proyecto.




























